Rutinas en verano: aprendiendo a convivir a tiempo completo

LLegó el verano, el final de curso, las vacaciones y el tiempo en el que pasamos muchísimas más horas juntos en casa que lo que estamos acostumbrados durante el año. Las rutinas cambian pues no hay que trabajar ni ir al cole y eso hace que haya mucho más tiempo libre que puede acabar generando muchos conflictos tanto a nivel de convivencia como en lo referente a la gestión del tiempo.

En un porcentaje muy elevado esos conflictos tienen su base en la falta de comunicación, en no decir claramente lo que queremos o esperamos y pensar que el otro tiene que descifrarlo, imaginarlo o pensar exactamente lo mismo que yo, dando prioridad a las mismas cosas, en el mismo orden…

Os voy a contar una historia: ” Había una vez una mujer que había tenido un conflicto gordo con su pareja, habían distribuido las tareas, ese día a él le tocaba limpiar la cocina. Se levantaron y ella se puso a hacer sus cosas…él se sentó en el ordenador. Ella se iba enfadando por momentos al ver que no estaba cumpliendo con su responsabilidad. En lugar de decirlo iba actuando de manera que él notase que estaba enfadada, miraba mal, gruñía y emitía todos los ruidos posibles para hacer ver al otro lo enfadada que estaba.  Al final de la mañana ella estaba muy cabreada y él tranquilamente en el ordenador. Cuando acabó, apagó el aparato y fue a la cocina, se hizo un café y le preguntó a ella si quería uno. Ella explotó: ¿un café? ¿Un café?…¡esto es el colmo! él perplejo, le dijo que podía decírselo con más educación y eso desencadenó una gran furia que acabó con portazo incluido de ella saliendo de casa para dar una vuelta y calmarse.” .  ¿Qué había interpretado? pues que él se estaba escaqueando de sus tareas y que tendría que hacerlas ella. ¿Era real?¿Es posible que él hubiera pensado que era su día libre, que primero leería el periódico, luego tomaría un café y después limpiaría la cocina?” es posible.. vaya, parece que la había liado por un pensamiento. Cuando llegó a casa la cocina estaba limpia y su marido sentado esperándola sin entender mucho por qué su ofrecimiento de un café la había ofendido tanto ¿quizá toma siempre descafeinado y ha pensado que me he olvidado de sus gustos? ¿quizá me olvidé de una fecha importante?…. tras reírse los dos pusieron encima de la mesa las prioridades, para ella el orden estaba en primer lugar y para él lo estaba el descanso pero no lo habían hablado. Ahora ya saben que él limpiará cuando descanse y que ella descansará cuando limpie y podrán tomar café juntos en el medio de ambos tiempos” 😉

Para qué os cuento esta historia? para demostrar que es muy importante comunicar qué esperamos, cuándo lo esperamos y dar oportunidad de que la otra persona de la que esperamos algo nos diga si está de acuerdo o si quiere introducir algún cambio. Esto con los hijos, sobre todo si son pequeños es esencial para que haya armonía en el hogar.

Hoy os escribo cómo hemos organizado en casa este cambio de tiempo y cómo hemos generado colaboración y participación de los peques para que sea un tiempo de convivencia armónica (casi siempre).

Primero nuestra parte, pues el adulto tiene que tener claro qué espera, qué desea de este tiempo y qué quiere evitar. Para eso hay que dedicar un tiempo a reflexionar a nivel individual  (como en mi caso ya que papi trabaja) o  en pareja ( en caso de que las vacaciones sean comunes) sobre cómo va a ser el tiempo de verano para que sea placentero para todos los miembros de la familia. La primera pregunta que me hice fue: cómo me gustaría estructurar el día y así elaboré un pequeño horario que servirá de guía para elaborar entre todos las rutinas incluyendo los cambios que cada uno considere.

Los tiempos son aproximados y no los contabilizo, es lo que he observado que tardan mis peques la mayoría de los días. Para mí lo importante es saber la hora límite de salir de casa (dos horas y media tras despertarnos más o menos) pues superado ese plazo, los ánimos suelen cargarse y hay muchas posibilidades de  que surjan conflictos, enfados o malestar.

Junto a ellos elaboré el nuevo cartel de rutinas, anteriormente teníamos unos marcos de cartón hechos y decorados por ellos y con fotos suyas con cada paso desde que nos levantábamos hasta que salíamos de casa.Ahora hemos elegido hacer carteles con dibujos, son pictogramas sacados de internet que han elegido para cada acción. ¿Cómo se lo planteé? Una mañana mientras desayunábamos comenté que eran vacaciones y que habían cambiado nuestras horas y lo que teníamos que hacer cada día ¿qué os parece si revisamos cómo nos vamos a organizar? ¿Queréis hacer marcos nuevos o pensamos otra manera de hacer carteles para ver qué toca en cada momento? Fueron surgiendo ideas y finalmente optamos por hacer tres hojas con las 3 rutinas del día. Cada uno eligió una chincheta de un color que simboliza lo que van terminando. De esa manera cuando acaban de desayunar mueven su chincheta a la siguiente línea. Carlotta está muy motivada con el proceso de lectoescritura y está aprendiendo prácticamente sola a leer por eso además de las imágenes aparece la acción con letras.

Este mes de verano las actividades no suelen cambiar mucho pues tenemos la suerte de contar con la piscina de los abuelos donde tienen muchos amigos/As con los que se reencuentran cada verano . Suelen querer ir cada día mañana y tarde excepto algún día de plan con otros amigos/as que lo que hacemos es apuntarlo en el calendario semanal para saber qué día y qué plan haremos.

Así quedó el cartel del mañana:

Aquí en la foto tenemos al benjamín de la casa moviendo su chincheta

para ver la tarea que le tocaba en ese momento

Y a continuación las otras dos tablas de los otros momentos del día, la hora de comer y la vuelta a casa para baños y cena:

En nuestro caso hay muchas cosas que no han cambiado, como la rutina de antes de dormir o de después de comer. Es algo que ya hacíamos igual cuando venían de la escuelita, excepto ver la tele, por eso no ha hecho falta especificar a qué nos referimos con juego tranquilo, ellos ya tienen interiorizado que son aquellos juegos que implican estar en calma, hablar bajito, sin correr o luchar… en el salón tenemos un mueble con juegos de mesa y materiales que sirven para este momento, muchos los hemos renovado hace poquito gracias a la aportación de nuestra tía y estamos encantados, gracias tía desastre!: puzles, juegos de mesa, juegos de lógica y construcciones, lego, punzones, letras…tambíen en esta categoría: construcción de cabañas con sillas y toallas, cojines, sábanas, etc, jugar a bebés, médicos, etc en definitiva todo juego que no genere mucho movimiento por respetar nuestra digestión, el descanso de vecinos y la siesta de la peque de la casa 😉

La segunda pregunta que me hice (poniendo en práctica una actividad de disciplina positiva que sirve para reflexionar sobre las normas y la convivencia) fue: ¿Qué tiene que pasar cada día para que sea un verano CASI PERFECTO? Mis respuestas fueron, teniendo en cuenta que tengo 3 hijos y que la mayor tiene sólo 5 años😉:

-Respeto hacia todas las personas,

-Mínimo orden en casa antes de salir (cocina recogida,camas hechas, baños limpios al menos un par de veces a la semana y los otros días aspirador pasado, juguetes en su sitio, lavaplatos recogido, comida preparada).

-Resolver los conflictos hablando

-Decir una vez las cosas

-Que cada uno ponga de su parte para generar bienestar y no molestia en los demás

-Evitar ir cargada como una mula. Ya llevo una peque de 8 kilos encima todo el día, mejor no añadir 5 toallas, bañadores de recambio, almuerzos, arcos, pistolas, muñecas, carros de bebé, bebés, churro-flotador, patinete, aritos para bucear…etc. Es definitiva se trata de buscar la manera de que cada uno pueda llevar de manera cómoda lo necesario para la piscina y lo común reducirlo a lo imprescindible que se pueda llevar en una mochila. (En mi familia somos famosas por llevar siempre bolsas, muchas bolsas, de modo que lo llevo en la sangre y tengo que hacer un gran esfuerzo por llevar las manos libres, hago el esfuerzo por mí pero sobre todo por ellos pues me parece un aprendizaje necesario y valioso a largo plazo)

Con esas ideas claras, hicimos una asamblea. La petición fue la siguiente: “Llega el verano, estaremos más tiempo en casa, estoy feliz por poder pasar más tiempo juntos. Creo que para que ese tiempo sea tranquilo y agradable para todos es importante hablar y saber cuál es nuestra parte para que el verano sea maravilloso para todos. Me encantaría que entre todos pensemos cómo hacer para que los días sean tranquilos, felices y llenos de buenos momentos. ¿Se os ocurren ideas?Ambos se mostraron dispuestos, felices y muy motivados. En seguida fueron surgiendo cosas como respetarse, no chinchar, colaborar, lavarse los dientes, recoger los juguetes, escuchar, ect. Propuse escribirlo: “¿Os parece que hagamos un cartel para acordarnos?” y así empezamos. Fuimos anotando todas las propuestas en el cartel que titulamos UN VERANO FELIZ, en el que dibujaron un sol sonriente.

Al lado de cada propuesta fuimos definiendo qué cosas concretas haríamos y diríamos para cada frase. Os escribo en una tabla cómo quedó:

Con esto el objetivo es concretar y poder explicar de manera clara qué entiende cada persona por cada acción  y concretar hechos que definan cómo podemos contribuir  en el día a día de manera clara, así cada uno tiene la misma idea de lo que se espera en la familia (o en el aula) en el día a día.

Al finalizar todas las ideas decoraron el cartel y lo colgamos en el lugar elegido para acordarnos y poder recurrir a él cuando se nos ocurre alguna idea nueva o cuando se nos olvide qué había que hacer en algún momento.

Mientras hacíamos el cartel surgió un tema que últimamente en casa estaba generando bastante conflicto y aproveché para abordarlo. Me refiero a lo que ellos llaman chincharse, decir o hacer cosas que sabemos que molestan para generar en el otro una reacción de enfado. Dedicamos un tiempo para hablar tranquilamente de cosas que nos molestan e hicimos una lista. También hablamos de cosas que nos gustan o que agradecemos que hagan por nosotros. Hicimos otra lista y  las pusimos las dos juntas. Nos resulta útil para recordar que todos en casa podemos contribuir a que el ambiente sea de bienestar y felicidad haciendo por el otro lo que le guste y evitando lo que le moleste.

Con esto no pretendo evitar conflictos ni vivir en un cuento de hadas, soy consciente de que estamos aprendiendo y los errores así como los conflictos, son maravillosas oportunidades para ello. Pretendo tener presente que siempre hay elección, que podemos elegir y que ese camino cuesta, necesita ser aprendido y ser entrenado cada día, por eso tener imágenes que nos recuerden los pasos ayuda a controlar el impulso (a veces). A mí personalmente me ayuda a tener un repertorio de frases objetivas que no se dirijan a la persona, así en lugar de decir: “No pegues a tu hermana” digo “recuerda lo que propusimos en la tabla para respetarnos”

Otra cosa con la que me encuentro últimamente y que daría para un post entero son las palabrotas. Dicen algunas que a mí me parecen horrorosas, la más de moda es “puta” o “puto” según quien la use y a como no saben significado la usan hasta para cantar canciones y personalmente me molesta. NO creo que haya que prohibir pero sí enseñar que hay lugares y momentos para todo, que esas palabras dichas entre amigos, con primos para reírse y gastar bromas pueden tener su hueco pero en la mesa, comiendo con adultos o con familia no son agradables de escuchar. Al hablar sobre las cosas que nos molestan esta fue una de las que yo dije, me molesta oír esas palabras en la mesa o mientras jugamos, no me resultan agradables y pido buscar soluciones para evitarla cuando yo esté delante. Propusieron crear el bote de las palabras donde encerrar las palabras que no nos gustasen. Así cuando alguien tiene ganas de decirla, puede ir al bote decirla y cerrar el bote para que no salga… me pareció una idea estupenda os la comparto por si os sirve 😉 De momento las que han encerrado en el bote no se han escapado.

El cartel quedará ahí y lo iremos revisando si es necesario, incluyendo cosas o cambiando las que consideremos porque eso es la convivencia al final ir buscando acuerdos. En la foto os muestro cómo quedó el rincón de organización de casa. En el corcho, veréis un cuadro de colores, es el cartel para organizar las tareas de limpieza de cada uno. Cuando se levantan saben qué es lo que toca ese día y se organizan como quieren para hacerlo. Esto os lo cuento en el próximo post 😉

Por último, mi petición de no ir cargada como una mula se ha resuelto con la propuesta de que cada uno lleva su mochila con lo suyo: bañador de cambio, toalla, botella para agua, juego de buceo o de toalla (a veces llevan dominó, cartas, pulseras, hilos…) de esta manera cada uno se hace responsable de sus cosas y también se conciencia de la importancia de llevar solo lo necesario pues no es lo mismo cargar con 10 cosas para usar 3 que llevar las cosas que quiero usar con los amigos, es una manera de trabajar el consumo responsable 😉

¿Y si se les olvida la toalla o el bañador? ¿Y si quieren llevar un juguete que pese mucho? Suelen ser preguntas que me hace la gente a menudo. En cuanto a los olvidos, creo que mi labor como madre es educar en responsabilidad y no hacer cosas por ellos para evitar malos ratos, creo que se aprende más de la experiencia que de la protección excesiva. Ha pasado algún día que a alguien se le ha olvidado la mochila en el coche con los bañadores y hemos tenido que volver a por ella ¿Lo hemos hecho a posta para que aprenda? por supuesto que no, nadie se acordó hasta que llegamos a la piscina ¿para qué ha servido? para aprender y buscar soluciones ¿les llevo yo la mochila desde entonces? No, lo que hacemos es que cuando bajamos del coche entre todos nos acordamos de preguntarnos si llevamos todas las cosas, si alguien quiere coger algo más… Otro día se nos olvidó el agua en casa y esto ha tenido peor solución pues hemos tenido que beber del baño lo cual es muy incómodo pues está lejos de la zona de baño. También ha servido de aprendizaje. Carlotta tuvo una gran idea para evitar olvidos. Se le ocurrió crear un cartel con las cosas necesarias de la mochila para poner en la puerta y repasar antes de salir que lo llevábamos todo. El cartel está pensado con las cosas de todos los días, si hay algo especial se puede escribir en un post it y añadirlo, por ejemplo, ayer Carlotta quedó con sus amigas que ella llevaba un bebé y hoy Tiago había dicho que llevaba las cartas, así que lo escribimos ayer en un post-it y lo pusimos en el dibujo para que hoy no se nos olvidase meterlas en la mochila.

Espero que os haya gustado, recordad que me encantan vuestros comentarios y aportaciones.

Buena semana!

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2 comentarios en “Rutinas en verano: aprendiendo a convivir a tiempo completo

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