Control de esfínteres como proceso de vida. Preparándonos.

Llega el buen tiempo y con él se comienza a hacer visible y a escuchar que es el momento de “quitar el pañal” a los menores que rondan los 2 años. Parece que llega el día y ¡Pum! todo estará listo y esperando nuestra decisión. ¿Cómo preparar ese momento desde el nacimiento? ¿Podemos hacer algo para facilitar el proceso y que el niño/a llegue preparado?

Este es uno de los procesos más importantes de cara a la autonomía, la independencia y la autoestima de un ser humano, no se da de un día para otro, la preparación comienza con el nacimiento. Los adultos en muchas ocasiones nos pasamos dos años remando en contra del proceso y cuando llega el momento presionamos, ponemos el foco en el niño y le pedimos que haga todo el trabajo, bajo presión y bajo la mirada de juicio del entorno.

El control de esfínteres es un proceso madurativo en el que están implicados muchos factores que es importante conocer. Nuestra sociedad por exigencias culturales que tienen que ver con el adelanto de la edad para los aprendizajes y también con la incorporación a los centros escolares a los 3 años, han hecho que este proceso tenga fecha y que además esta fecha sea cada vez antes. Esto genera mucha presión en niños/as y también en sus adultos de referencia.

Cuando nacemos el control de esfínteres no es voluntario, los bebés desde que están en el vientre materno hacen pis y caca, no hay que enseñarles. Esa acción involuntaria debe pasar a ser voluntaria, controlada por la persona, esto conlleva muchas variables físicas,psicológicas,emocionales y neuronales.

Dicen los expertos en urinología que el control de esfínteres es algo involuntario e inconsciente cuando nacemos, se va haciendo voluntario aproximadamente a los 2 años y no se controla eficazmente hasta los 4, siendo normal que el proceso se alargue hasta los 5.

Estamos hablando de pasar de un proceso involuntario a una acción con conciencia y voluntariedad. Esto no se entrena, se aprende por la experiencia personal. Esto no es algo que debamos imponer ni adoctrinar. Y sobre todo no es algo que comienza cuando el niño/a cumple los 2 años.

En el artículo de hoy quiero reflexionar sobre nuestro papel desde el nacimiento para que el proceso de maduración se vaya dando poco a poco y acompañemos para que puedan adquirir las bases que les facilitarán este paso. Así cuando estén listos a nivel físico y neurológico será una fase sin sufrimiento, sin dolor, sin malestar…

Además de la parte física de maduración de los sistemas implicados en la micción y defecación y la parte neurológica de maduración cerebral (donde nosotros los adultos no podemos influir porque dependerán de cada niño/a) existen otras habilidades concretas que vamos a necesitar en este proceso y que se tienen que practicar. He hecho una lista de las que me parecen más relevantes:

SER CONSCIENTE DEL CUERPO

¿A qué edad aproximada un niño empieza a colocar las partes del cuerpo en su sitio? ¿A qué edad un niño consigue dibujar completamente su cuerpo y situar en él las partes más relevantes?

En ocasiones les estamos pidiendo a niños/as que controlen su cuerpo y no hemos dedicado tiempo previo a que conozcan y reconozcan las partes del mismo, su lugar, su función….

¿Cuál es el papel adulto desde que nacen para que se haya un aprendizaje de que su cuerpo tiene distintas partes que generan sensaciones distintas y que tome conciencia de las mismas?

Por ejemplo: un bebé está jugando, concentrado sentado en el suelo con un cuento. Tiene mocos. El adulto con su cerebro adulto divisa un objetivo: MOCOS  y de manera inmediata irá a buscar un papel y limpiará la nariz, tal vez con algún comentario como “tienes mocos” “ven que te quito los mocos” quizá nada y se acerque desde atrás sujetando su cabeza y limpiando la nariz…

Esto mismo lo podemos hacer de otra manera, pasando a tener en nuestra mente el objetivo TOMAR CONCIENCIA DEL PROPIO CUERPO. Entonces veremos al niño sentado jugando, con sus mocos que le caen. Nos paramos, bajamos a su altura, esperamos a que nos mire y conecte con nosotros/as. Le mostramos el pañuelo y pedimos permiso o informamos de lo que vamos a hacer: “tienes mocos, ¿te los limpio o prefieres limpiarlo tú?”  y cuando el niño/a me da su consentimiento, le limpio la nariz o dejo que lo haga si puede o muestro los pasos para que lo aprenda.

En la primera situación no dejamos que el niño tome conciencia de la sensación de tener mocos, en la segunda además de acompañar en la toma de conciencia le damos un mensaje expreso: Tu cuerpo es tuyo y nadie puede tocarlo sin tu permiso.

Para mí una de las claves es ser conscientes de que son personas y  como a cualquier persona, sus cuerpos les pertenecen. Y así, con esa idea acompañar con presencia y respeto. La primera vez que fui consciente de esta idea y me enamoré de ella fue cuando mi primera hija acababa de nacer y me formé en masaje infantil. Una de los pasos previos es “pedir permiso” al bebé para tocar su cuerpo. De repente, un click sonó en mi interior, recordé todas las vivencias que había presenciado donde se les roba ese mensaje tan importante a la infancia. He trabajado con niños/as y adolescentes víctimas de abuso y es algo que tengo presente constantemente, un factor de protección esencial es mostrar desde el nacimiento que cada persona es dueña de su cuerpo. Con este pensamiento seguí investigando y llegué a conocer el enfoque PIKLER y su teoría de movimiento libre. La presencia y el respeto al cuerpo del niño es el motor de esta filosofía.

En el proceso de control de esfínteres el respeto al cuerpo es evidente. El cuerpo es del niño, tendrá que decidir cuándo y cómo hacer pis o caca. Sin embargo, en nuestra sociedad adultocentrista este proceso también nos lo hemos apropiado. Ponemos como meta la retirada del pañal y olvidamos todos los aprendizajes intrínsecos para la vida que esto conlleva. ¿Cómo va a pensar un niño que el cuerpo es suyo si hay alguien que le esté diciendo constantemente que se tiene que sentar a hacer pis, o recordando si se hace o decidiendo cuándo debe sentarse en el orinal?

Algunas claves que propongo para vivenciar la consciencia del cuerpo desde el nacimiento:

Pide permiso para tocar su cuerpo. Informa de lo que vas a hacer y lee su lenguaje no verbal, espera su respuesta. “voy a cambiarte el pañal” “voy a quitar el pantalón” “voy a limpiarte la nariz”, y si detectas que no quiere ofrece alguna alternativa: “¿quieres coger tú el pañal? ¿coges tú el pañuelo? ¿levantas la pierna para meter el pantalón?

Informa de lo que estás haciendo: ahora voy a desabrochar el body

– Dale señales para identificar los pasos: “escucha los botones”

-Cuando tenga control de la posición vertical cámbiale de pie: nadie hace pis tumbado.

-Deja que haga lo que sepa hacer: puede desabrochar el velcro del pañal, puede levantarse el body, puede señalar o sujetar la toallita o esponja,puede llevar el pañal a la basura o cubo….

Nombra las partes del cuerpo

-Jugar a tocar partes del cuerpo e identificar sensaciones: cosquillas, rascar,….

-Haz dibujos en su piel y nómbralos: te dibujo una estrella en la tripa, ahora una luna en el muslo

-Deja que juegue a pintarse el cuerpo: hay pinturas para bebés y se pueden fabricar en casa también con yogurt y colorantes alimenticios….

-En la bañera deja que se lave solo las partes que pueda: manos, pies, tripa…

Subir y bajar de sitios sin ayuda, inicialmente a 4 patas y después en posición vertical.

-Subir y bajar escalones o bordillos de diversas alturas

Saltar en la cama, en un colchón, en distintos suelos.

-Elegir su ropa o entre dos opciones que propongas

-Déjale andar descalzo/a

RECONOCER SENSACIONES DEL PROPIO CUERPO

Las sensaciones son internas, subjetivas y propias. Más que centrarnos en dirigir nuestra labor es acompañar para que identifiquen las suyas pues será el primer paso para controlarlas.

Podremos favorecer situaciones donde expresar y reconocer conceptos asociados a esas sensaciones:

Lleno- vacío

Dejar jugar a hacer trasvases de agua, garbanzos, harina, arena…lo que se te ocurra que no sea peligroso si está en fase de meterse todo en la boca 😉

Identificar ambos conceptos y verbalizarlos

Seco-mojado

Dejar beber agua en vaso: hoy en día tenemos miedo a que se mojen, a que ensucien, a que rompan. Les damos para beber los biberones o vasos “antigoteo” ¿cómo van a identificar el pis si no se han mojado antes nada más que en la bañera?

Poner a su disposición juegos  y materiales para explorar con agua, en el parque, en la terraza, en el jardín.

Cambiar los pañales por los de tela o ropa interior: la industria “pañalera” hace muy bien su trabajo y los pañales de hoy en día son súperabsorbentes por lo que para tener sensación de humedad y asociarla al pis hará falta al menos que el niño/a micciones 3 veces o más. Considerando que la capacidad en ml de orina en la vegija de un niño/a de dos años es aproximadamente 180 ml siguiendo la fórmula : 30* (años del niño +2) que está obtenida de la fuente: Revista Pediatría de Atención Primaria Volumen XI. Número 44. Octubre/diciembre 2009. El pañal de tela o la ropa interior permite sentir la sensación de mojado de manera inmediata asociando la acción a lo que sucede después.

Limpio-sucio

Dejar que jueguen con barro, arcilla, masas diversas

Dejar que coman con las manos

Duro-Blando

Poner  diversos materiales diversas texturas a su alcance para que reconozca esa sensación y pueda diferenciar lo que es apretar o soltar en cada uno de los supuestos.

Frío-calor

Dejar que prueben la comida cuando aún está caliente: sin llegar a quemar por supuesto, pero a veces los adultos no ponemos la comida cerca hasta que no está templada o fría y el niño no reconoce esa sensación en su interior.

Jugar con hielo o con agua de diferentes temperaturas

Preguntarle por la temperatura del baño

Comer alimentos fríos

TENER HABILIDADES PSICOMOTRICES CONCRETAS.

De manera inconsciente cuando vamos al baño realizamos muchas acciones que necesitan de una coordinación motriz, empezando por abrir y cerrar la puerta, subir y bajar la tapa del wc, bajarse el pantalón, la ropa interior, subirlo después, desabrochar botones, subir y bajar cremalleras, limpiarse, tirar de la cadena, lavarse las manos, secarse.

Todas estas acciones requieren de habilidades que se pueden enseñar, practicar de diversas maneras y de formas divertidas: amasar pan, vestir muñecos o tener bastidores con botones o cremalleras, poner y quitar tapones, enroscar, encajar, dejar que se laven las manos de manera autónoma, lavar platos o vasos, barrer, limpiar el polvo o los cristales, poner y quitar pegatinas, jugar con masas como la plastilina, coger cosas con pinzas, coger garbanzos, lentejas cosas chiquititas, comer con las manos…

EXPRESAR Y COMUNICAR

Para que el niño/a pueda expresar primero ha tenido que escuchar. Antes de hablar los niños/as pueden ya comunicarse a través de señas y usando el lenguaje no verbal. Parece que el pis y la caca no existen hasta los 2 años que ya no hay otro tema.

Como adultos podemos anticipar y hacer que ese vocabulario forme parte de su memoria desde el inicio

Identificar la caca en el pañal: mostrarla, tirarla al wc y después tirar de la cadena nombrando los pasos y los elementos.

-Tener cuentos sobre baño, caca, pis y accesorios necesarios. Os dejo un artículo de mi querida compañera de tigriteando donde da una gran lista de cuentos fantásticos para tener en casa desde bebés:http://tigriteando.com/cuentos-para-dejar-el-panal/

-Escuchar canciones o rimas sobre el tema: nuestra favorita en casa sin duda: Caca de yo soy ratón.https://www.youtube.com/watch?v=NHAxrSMwBso

Verbalizar cuando vamos al baño y los pasos que damos si están presentes

-Dejarles acompañarnos alguna vez (en mi caso es casi todas 😉)

– Tener juguetes para generar juego simbólico y puedan practicar con el lenguaje: muñecos, pañales, orinales, baños, papel, toallitas, esponjas….

Como veis hay infinidad de cosas que podemos hacer antes de dar el paso de “quitar” el pañal. Seguro que se os ocurren muchas más.

Tengo claro que todos los niños/as dejarán el pañal en sus vidas. La diferencia es que para unos será un proceso de logro, de empoderamiento de aprendizaje de vida con  motivación propia que le llevará a vivir una relación sana con todo lo derivado del aparato excretor. Mientras para otros, será un momento de estrés, de hacer las cosas para conseguir algo a cambio o de frustración por no conseguirlo, de malestar y sensación de  fracaso que les llevará a aumentar las posibilidades de desarrollar patologías como: incontinencia, estreñimiento, retención, eneuresis o encopresis, además de otras relacionadas con el estrés.

Seguiré dando ideas para este proceso tan importante, mientras espero tus comentarios e ideas, agradezco tus aportaciones que me hacen crecer y sumar aprendizajes.

Si queréis saber más, el próximo 22 de mayo estaré en la escuela infantil Bambú de Torrejón  de Ardoz compartiendo la tarde con familias y profesionales para reflexionar juntos sobre este tema.

Saludos!

 

 

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